En esta práctica los cuidadores desarrollaran muchas habilidades y crean un ambiente seguro, afectuoso y estructurado que favorezca el bienestar físico y emocional para el cuidado de esta población, aprendiendo atreves del juego el manejo de los menores y algunos cuidados que se pueden ofrecer en casa como primer respondiente en caso de accidentes o enfermedad. También tienen la posibilidad de aprender habilidades para el manejo de niños niñas y adolescentes en situación de discapacidad; cada niño es único, por lo que el cuidador debe ser flexible y estar dispuesto a adaptarse a las necesidades y particularidades de cada niño.

